Las experiencias obtenidas por los estudiantes en las escuelas de práctica durante los semestres anteriores han propiciado que reconozcan que la docencia es una acción compleja que constantemente pone en tensión sus competencias profesionales. Los enfoques y modelos vigentes en educación básica estipulan los principios que sustentan la enseñanza y el aprendizaje, no obstante, cuando son llevados a las aulas de clase siempre sufren ajustes y adaptaciones específicas de acuerdo con los contextos y los alumnos. Los cambios e incorporaciones que realizan los profesores están orientados, la mayoría de las veces, a mejorar su práctica y los resultados de aprendizaje.
Podemos entender, como señala la literatura académica, que los cambios se generan por diferentes vías y dan cuenta de la capacidad que desarrollan los profesores para hacer innovaciones en el hacer cotidiano; aunque también es importante aclarar que no todo cambio es innovación y que no toda innovación produce una mejora en la docencia, de ahí la importancia de poner
en el centro de este curso la relación entre el trabajo docente e innovación. De acuerdo con Carbonell, la innovación “es el resultado de una serie de intervenciones, decisiones y procesos, con cierto grado de intencionalidad y sistematización, que tratan de modificar actitudes, ideas, culturas, contenidos, modelos y prácticas pedagógicas” (2002,17). La innovación es un proceso en y a partir del cual el docente, pone en juego sus conocimientos teóricos, metodológicos, didácticos, técnicos y tecnológicos con el fin de incidir en la transformación de uno o algunos de los componentes de la docencia.
